La periimplantitis es una afección inflamatoria que afecta los tejidos que rodean un implante dental, comprometiendo su estabilidad y funcionalidad. Su diagnóstico requiere la detección de sangrado al sondaje y pérdida ósea progresiva. Cuando la inflamación afecta solo los tejidos blandos, se conoce como mucositis periimplantaria, una condición reversible si se trata a tiempo. Sin embargo, si la mucositis avanza sin tratamiento, puede derivar en periimplantitis, con consecuencias más graves.
Según estudios recientes, alrededor del 20% de los pacientes con implantes pueden desarrollar periimplantitis. Sin embargo, un tratamiento adecuado y un diagnóstico temprano pueden frenar su progreso y evitar daños severos. Esta semana, lo tratamos en el blog de la Clínica Dental Normathy, ubicada en Las Rozas.
Síntomas de la periimplantitis
Si tienes implantes dentales, es fundamental estar atento a los siguientes signos, que pueden indicar la presencia de esta patología:
- Enrojecimiento e inflamación de la encía alrededor del implante.
- Acumulación de placa bacteriana y sarro en la zona periimplantaria.
- Sangrado o supuración al cepillado o sondaje.
- Dolor o sensibilidad al tacto.
- Movilidad del implante.
- Pérdida ósea progresiva.
Si experimentas uno o varios de estos síntomas, es fundamental acudir a un odontólogo especializado para una evaluación y tratamiento oportuno.

Causas de la periimplantitis
Existen diversas causas que pueden contribuir al desarrollo de la periimplantitis, algunas relacionadas con el paciente y otras derivadas de factores externos:
Higiene bucal deficiente
Una limpieza inadecuada favorece la acumulación de placa bacteriana y sarro en la zona del implante, aumentando el riesgo de infección. Es fundamental utilizar cepillos especiales para implantes, hilo dental y colutorios antisépticos.
Antecedentes de enfermedad periodontal
Las personas con antecedentes de gingivitis o periodontitis tienen mayor predisposición a desarrollar periimplantitis, incluso con una buena higiene bucal. En estos casos, se recomienda un seguimiento más estricto.
Diabetes y enfermedades sistémicas
Los pacientes con diabetes no controlada tienen un mayor riesgo de infecciones periimplantarias debido a la alteración en la cicatrización y respuesta inmune.
Consumo de tabaco y alcohol
El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol afectan la irrigación sanguínea de los tejidos orales, dificultando la cicatrización y aumentando el riesgo de infección periimplantaria.
Mala colocación del implante
Un implante mal posicionado o con carga excesiva puede generar tensiones en el hueso circundante y favorecer la pérdida ósea, predisponiendo a la periimplantitis.
Tratamientos para la periimplantitis
El tratamiento de la periimplantitis busca detener la infección y evitar la pérdida ósea, combinando distintas estrategias según la gravedad del caso.
Limpieza profesional y mejora de la higiene oral
En las primeras fases, el tratamiento consiste en una limpieza profunda del implante y sus tejidos circundantes, eliminando la placa bacteriana. Se complementa con instrucciones de higiene bucodental adaptadas a cada paciente y el uso de colutorios con digluconato de clorhexidina.
Tratamiento antibiótico
Cuando la infección está avanzada, el especialista puede recetar antibióticos como amoxicilina, metronidazol, clindamicina o espiramicina, dependiendo del grado de infección y la respuesta del paciente.
Tratamiento quirúrgico
En casos severos, donde hay pérdida ósea significativa, puede ser necesario recurrir a cirugías especializadas:
- Cirugía de acceso: Permite la eliminación del tejido infectado y la limpieza profunda del implante.
- Cirugía resectiva: Modifica la estructura ósea y los tejidos blandos para reducir las bolsas periimplantarias y minimizar la acumulación bacteriana.
- Cirugía regenerativa: Se emplean injertos óseos y membranas de regeneración para restaurar la pérdida de hueso alrededor del implante.

Prevención de la periimplantitis
Para evitar la periimplantitis, es fundamental seguir ciertas recomendaciones:
- Mantener una higiene bucal estricta con cepillado adecuado y uso de productos específicos para implantes.
- Acudir a revisiones periódicas con el odontólogo para un control profesional del implante.
- Evitar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
- Controlar enfermedades sistémicas como la diabetes.
- Seguir las recomendaciones del especialista sobre el mantenimiento del implante.
La importancia de un diagnóstico temprano
La periimplantitis es una enfermedad que puede comprometer la estabilidad de los implantes dentales si no se detecta y trata a tiempo. Sin embargo, con un diagnóstico temprano, una higiene bucal adecuada y un seguimiento odontológico regular, es posible prevenir su progresión y mantener los implantes en buen estado por muchos años.
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